9 de diciembre de 2013

Comunicado: No fue una excepción


El 4 de noviembre en el barrio de Santa Catalina, fue asesinado Sergio Lemos, víctima del Gatillo fácil. En el marco de un robo la policía entró al barrio, como suelen hacer en los barrios pobres: Golpeando, insultando, denigrando. Sergio, un vecino más del barrio, fue baleado por la policía y lo dejaron morir en el piso.
Frente a este hecho el barrio entero se movilizó enseguida, con indignación frente a la impunidad de los aparatos represivos.

Con este motivo se está convocando a una marcha el miércoles 11 de Diciembre, en memoria de Sergio y contra el Gatillo fácil.


Plenaria Memoria y Justicia adhiere y convoca 
a la marcha del Miércoles 11 de Diciembre 
en memoria de Sergio Lemos y contra el gatillo fácil.

No fue una excepción.
Contra la represión policial: ¡A prepararse en los barrios! 

El Gatillo Fácil en Santa Catalina, que se llevó la vida del joven Sergio Lemos no fue un hecho aislado ni un error de la Policía. Sino que fue otro episodio más de violencia y corrupción policial que hacen parte de la manera en que funciona la policía habitualmente, en este país y en todos los países del mundo. ¿Acaso es la primera vez que pasa?

Tres meses antes de que la policía le disparara contra Sergio Lemos denunciamos  públicamente una serie de hechos de violencia policial que se venían sucediendo con mayor frecuencia: la infiltración de marchas, el ataque con balas de goma a una marcha estudiantil, los seguimientos y detenciones irregulares de militantes políticos, la amenaza de violación y tortura a los detenidos, la masacre de presos , el gatillo fácil en Marconi y la violencia contra jóvenes de Santa Catalina. Todo eso configuraba un escenario de extremo peligro.

Vehiculizamos las denuncias formales ante IELSUR y el Instituto de DDHH. Mientras tanto el Ministro del Interior Bonomi negaba todo, pero ante la evidencia de los hechos y la organización de los propios vecinos no tuvo más remedio que ir reconociendo una a una  las atrocidades que se estaban cometiendo. Algunas sigue sin reconocerlas, ni aún ahora que los informes de IELSUR y el Instituto de DDHH confirmaron los atropellos.

Se hizo cada vez más evidente que la instalación de la Ley de procedimiento Policial, la aplicación del código de faltas en manos de la policía y una ofensiva del DOE (Departamento de Operaciones Especiales) contra organizaciones sociales eran una licencia política que se le estaba dando –desde el Estado- a los cuerpos  represivos.

Y los resultados de esta escalada represiva dieron cómo resultado que en un lapso de 3 meses fueron comprobadas 4 muertes por violencia policial que Bonomi terminó reconociendo olímpicamente sin ni siquiera perder su puesto. El asesinato del muchacho en el Marconi, el asesinato de los 2 presos en la masacre del COMCAR y el asesinato de Sergio Lemos. Todos por balas de policías que –o siguen sueltos- o recibieron procesos llenos de prebendas por mucho menos de lo que hicieron , alojados por un tiempito en módulos VIP (hasta que amaine la tormenta periodística) y seguramente saldrán en poco tiempo a engrosar la larga lista de represores impunes en  nuestras calles. Todos sabemos que funciona así...

 Recordar estos hechos previos a la muerte de Sergio Lemos no remienda ni un poquito lo que sucedió, la vida ya se la cobraron las balas de la policía, pero recordar cómo se fue armando todo el escenario ayuda a entender que no fue un hecho aislado ni un error puntual. Sino que fue un asesinato alimentado por una policía que venía actuando violentamente en todas partes, desde que Bonomi nos puso a todos en la mira, a unos por pobres, a otros por manifestarse y por no callarnos las injusticias.

De silencio en silencio nos vamos quedando mudos…

Lo reconocemos: no nos gusta mantener silencio; porque esta sociedad está estructurada sobre la cultura del silencio, y nos está haciendo mucho mal. El silencio que guardan los milicos sobre los desaparecidos, el silencio que guardan los políticos ante la impunidad de los más de 400 torturadores sueltos, el silencio que pretende imponernos la Suprema Corte de Justicia ante las maniobras corruptas y encubridoras de represores que todo el mundo vio el día que desplazaron a la jueza Mota. El silencio ante el asesinato de mujeres (la mayor parte de ellas en hogares de la policía) es un silencio asesino…el silencio no lo sentimos como nuestro aliado. Cómo escribió León Felipe: “Hay un turno de voces: yo grito, tú rezas, él canta...El grito es el primero”.

La gente está harta, porque los gurises en los barrios están podridos de vivir la violencia cotidiana en silencio y quieren gritar justicia! Y esa es la alternativa contra la impunidad que apoyaremos y promoveremos: la organización en los barrios contra la represión policial.

Con este planteo queremos expresar nuestra adhesión y convocatoria  a la marcha que organizaron familiares y vecinos de Santa Catalina junto a varias organizaciones sociales el próximo miércoles  11 de diciembre, del Obelisco a la Universidad.

Esta lucha viene desde hace mucho; es aquella lucha de los asesinados,  torturados, desaparecidos encarcelados por soñar y luchar por la justicia social. Y es la misma de hoy.  Levantemos la bandera de la solidaridad contra la indiferencia.

Porque la violencia policial  ya es insoportable; hay que estar hoy en el centro y hay que estar mañana en los barrios cuando ardan las barricadas.  Hasta que la verdad sea atronadora. Hasta que quebremos la impunidad!

Plenaria Memoria y Justicia


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